Romina Del Plá: “La movilización popular fue el factor clave para conquistar el aborto legal”

Secretaria General del poderoso Suteba La Matanza, Cuarta Firmante del proyecto de ley de Aborto Legal en 2018, y protagonista indiscutida de la lucha del movimiento de mujeres, Romina Del Plá debió dejar su banca, en cumplimiento de los acuerdo de rotación establecidos por las fuerzas que integran el Frente de Izquierda y los Trabajadores- Unidad, en vísperas de la histórica sesi´ón del 10 de diciembre, en que la Cámara de Diputados dio media sanción a la ley que finalmente aprobaría el Senado. Un resumen de su participación decisiva en el proceso de lucha por esta conquista democrática, y un balance de la actividad legislativa desde una perspectiva política en la que el Parlamento no es un medio para propulsar carreras personales sino una tribuna de lucha al servicio de la clase trabajadora y de la lucha por el socialismo.

Por Redacción/

Estación Finlandia: ¿Qué balance hacés de las luchas que condujeron a la aprobación del aborto legal?

Romina Del Plá: Creo que es una conquista del movimiento de lucha de las mujeres y diversidades, y también de la izquierda, la conquista de una reivindicación por la que se lucha decididamente en el país desde hace 35 años, pero que se ha reforzado por el salto que dio el movimiento de mujeres a partir del “Ni una menos” de 2015,  que sacó a la luz los casos de femicidios, las muertes por abortos clandetinos, el incumplimiento en la aplicación de las causales legales de aborto en muchas provincias obligando a muchas niñas a maternar, que fueron abriendo paso a la masificación del reclamo por el aborto legal. Y todo eso hizo eclosión en febrero del 2018 con el pañuelazo y todo el proceso que después dio lugar a la media sanción en diputados. Aquella frustración que involucraría a todos los bloques politicos, que en el Senado sostuvieron sus pactos con las Iglesias, permitió sacar diversas conclusiones. Y es claro que el gobierno de Alberto Fernández, que intentó con la excusa de la pandemia evitar el tratamiento del tema, se vio obligado a enviarlo al Congreso cuando a partir de la segunda mitad del año empezó a retomarse el proceso movilizador, y el tema empezó incluso a hacer crisis dentro del FDT, como dice en un articulo mi compañera Vanina Biasi “…al borde de la paciencia del movimiento de la Marea Verde”. Hasta ese momento, desde el bloque del FIT- U habíamos reclamado en completa soledad el tratamiento del tema, y nos encontrábamos con una negativa rotunda desde el oficialismo a tratar el asunto. Es claro que fue la movilización popular el factor determinante, que obligó a que se pongan a juntar los votos en el Senado y a que finalmente se pudiera inflingir esta derrota a las Iglesias, a los sectores clericales y al oscurantismo.

EF: ¿Cuáles son a partir de acá las principales reivindicaciones del movimiento de mujeres?

RDP: Primero hay que decir que esto representa una victoria de conjunto para la clase trabajadora, porque es claro que el tema de la dominación del cuerpo, de la imposición de la maternidad, son elementos claros de disciplinamiento de la mujer trabajadora. Puntualmente, en lo que hace a la aplicación del derecho al aborto, va a haber que luchar por su aplicación efectiva, porque han dejado trabas como la objeción individual e institucional. Pero también tenemos el problema de la aplicación de la Educación Sexual Laica y Científica, que viene siendo frenada desde los gobiernos provinciales de todo signo, cómplices de las iglesias. Y todo esto lleva a la conclusión  de la necesidad de luchar por la definitiva separación de las Iglesias y el estado. Es una conclusión que empieza a masificarse en el movimiento de lucha de mujeres y diversidades, cada vez se comprende mejor que de la mano de las iglesias lo único que tenemos es más disciplinamiento y más dominación. Está clarísimo que la campaña contra los derechos de las mujeres, contra las niñas y las diversidades, las barbaridades y los ataques que los sectores clericales más reaccionarios de todas las iglesias han lanzado históricamente y especialmente en ocasión del tratamiento de la ley, se apoya en los recursos y los subsidios estatales que reciben en nombre de la asistencia social y que usan para financiar sus usinas oscurantistas.

EF: Tu organización, PDT- PO, plantea el problema de la lucha por los derechos de la mujer desde una perspectiva clasista: ¿Podés explicarnos ese modo de abordar el problema?

RDP: A medida que las patronales refuerzan la idea de la “transversalidad” policlasista, nosotros más reforzamos la idea del carácter de clase de esta lucha. Y lo hemos hecho dando batalla en las barriadas obreras, en los barrios marginales, en que el Polo Obrero libra una lucha cuerpo a cuerpo contra la influencia reaccionaria de las iglesias. La gigantesca columna del Polo Obrero el 29 fue una respuesta palmaria a los argumentos de las iglesias y de los curas mal llamados villeros, que afirman que el aborto no es un reclamo de las mujeres pobres: Las mujeres pobres reclaman tanto el derecho a la maternidad como el derecho al aborto, porque son las que más sufren las  mutilaciones, los daños irreparables y las muertes que provoca el aborto clandestino.

EF: ¿Cómo atravesaron la docencia y el sistema educativo este año de pandemia? ¿Cómo juzgás la respuesta del gobierno a este problema en el terreno educativo? ¿Y qué opinás de la intervención de los sindicatos docentes?

RDP: La pandemia profundizó la crisis educativa, el cuadro de vaciamiento del que son responsables los distintos gobiernos que se suceden desde hace décadas, y que se expresa en materia presupuestaria, edilicia, salarial. La cuarentena no hizo más que marcar a fuego la desigualdad que atraviesa al sistema. Quedó en claro que la continuidad educativa quedó reservada a la educación privada de alto nivel. Para la educación pública, o incluso para las escuelas privadas a las que acceden algunos sectores de trabajadores, el estado no garantizó ni conectividad gratuita ni el acceso a dispositivos, y fueron las familias y los docentes los que cargaron sobre sus espaldas y sus bolsillos la continuidad educativa, además de garantizar la asistencia alimentaria. La verdad es que el grueso de la relación docentes- alumnos se ha dado a través del whatsapp, porque el gobierno evitó todo el año tocar las superganancias de las empresas de telecomunicaciones. Y encima, a pesar del enorme esfuerzo que hizo la docencia y de la sobrecarga laboral no pagada que representó ese esfuerzo, los gobiernos provinciales en todo el país y por supuesto en Buenos Aires aprovecharon para avanzar fuertemente en la precarización del trabajo docente, demorando a propósito los nombramientos o creando programas como el Piedas o los ATR en lugar de nombrar estatutariamente. Y de cara al año próximo están planteando garantizar la presencialidad si o si, pero sin ninguna garantía edilicia, ni sanitaria, ni laboral. Y con escuelas que en muchísimos casos no podrían funcionar ni siquiera en condiciones de normalidad sanitaria. Las direcciones sindicales burocráticas de CTERA, del Suteba, de los demás gremios nacionales y provinciales, han sido completamente cómplices de todo esto, sin dudas, saludando e incluso haciendo apología de cada mecanismo de flexibilización laboral que han impuesto los gobiernos, en lugar de defender el estatuto, el salario y las condiciones laborales.

EF: ¿Y cómo respondieron desde los sectores combativos del gremio?

RDP: Somo los únicos que hemos enfrentado esa política flexibilizadora. En provincia de Buenos Airezs realizamos varios Plenarios Provinciales de Delegados que resolvieron planes de lucha, apagones virtuales y, a partir de la apertura de las condiciones sanitarias, varias movilizaciones. Lo hemos hecho sin el apoyo de ningún apoyo de los gremios dirigidos por la burocracia. Y con cierto éxito te diría, porque por ejemplo en Buenos Aires, los actos públicos de designación de docentes, que Kicillof mandó a interrumpir aprovechando la suspensión de clases, se retomaron de manera virtual a mitad de año como respuesta a medidas de lucha que llevamos adelante desde las seccionales Multicolor. Y lo mismo se puede decir del Piedas. La celeste lo único que hizo en la pandemia fue callarse la boca, y cuando el gobierno se veía obligado a tirar alguna miguita, aplaudir rabiosamente para embellecerla.

EF: La Matanza es un distrito mayoritariamente obrero, marcado por la pobreza y la marginalidad: ¿Cómo golpeó allí la pandemia? ¿Cómo se defendió su población trabajadora del ajuste que se descargó durante la cuarentena?

RDP: Con la pandemia la miseria y la desocupación se multiplicaron exponencialmente. Por eso, la primera batalla fue por los alimentos, y allí las organizaciones piqueteras fueron decisivas, porque mientras el gobierno hablaba de la “cuarentena en el barrio” sin garantizar nada, desde el Polo Obrero y el Frente de Lucha Piquetero se denunciaba la imposibilidad de afrontar el aislamiento sin salario, sin ingresos, sin alimentos. Por eso hubo que poner en práctica varios planes de lucha para poder arrancarle al gobierno la asistencia en los niveles que corrspondían a los comedores, arrancar un subsidio masivo como el IFE, aunque el reclamo era un subsidio de $ 30 mil y no un IFE de $ 5 mil como terminó ocurriendo. Así que ha sido clave la lucha del Polo Obrero y de las organizaciones piqueteras que, en lugar de convertirse en instrumentos de contención social, han sido el vehículo de los reclamos de la población trabajadora desocupada.

EF: La pandemia hizo explotar también el problema de la vivienda popular. Guernica fue la máxima expresión de un proceso de tomas de tierras que también se dio en La Matanza…

RDP: Claro, la pandemia sacó a la luz ese tema y lo puso en primer plano. Nosotros acompañamos muy fuertemente las ocupaciones de La Matanza, como la del Kilómetro 32 o la de Los Ceibos, y también participamos con toda nuestra solidaridad en la toma de Guernica, que se convirtió en el símbolo, con ese desalojo brutal al mando de Sergio Berni, que demostró que el gobierno no quiere dar respuesta a ese problema porque privilegia sus vínculos con el negocio inmobiliario. Nosotros en nuestro proyecto de Ley de Impuesto a las Grandes Rentas y Fortunas preveíamos un plan para la construcción de 100 mil viviendas populares al año…

EF: La abstención del FIT en ese proyecto de ley causó grandes polémicas: ¿Por qué se abstuvieron?

RDP: Muy sencillo: Primero porque defendimos nuestro proyecto, que era un proyecto en serio, que gravaba la propiedad personal, empresaria, terrateniente y de viviendas ociosas, y no cómo el que aprobaron, que sólo grava a las propiedades personales. Nosotros presentamos el proyecto en abril, mientras que el gobierno tuvo cajoneado el suyo y lo sacó a la luz recién cuando tuvo que afrontar las críticas internas por la represión en Guernica. Preveíamos recaudar U$S 20 mil millones, en lugar de los U$S 2 mil del proyecto oficial, que representan menos de lo que se pagó de deuda durante este año y mucho menos de lo que se va a destinar al pago de la deuda a los bonistas y al FMI en los próximos años. Pero, además, el 45 % de lo recaudado va a la financiación del Plan Gas, de los subsidios al fracking, a Paolo Rocca, Bulgheroni y a Mindlin, a los que les cobran el impuesto, si es que se lo cobran, por una ventanilla, y se lo devuelven por la otra. O a subsidios a las Pymes, a las que han subsidiado durante todo el año, en lugar de ir directamene a los trabajadores. Es un completo engaño, y a diferencia de los diputados de la burguesía, nosotros defendemos principios.

EF: ¿Cómo evaluás la evolución de la Pandemia y la politización del tema de las vacunas? ¿Creés que con la vacunación alcanza?

RDP: El gobierno no tomó la medida más elemental que había que tomar a la hora de enfrentar la Pandemia, que era la de centralizar el sistema de saliud público y privado, no garantizó ni garantiza testeos masivos para aislar los casos,  no ha habido un seguimiento de los casos. Gran parte de este rebrote de la enfermedad tiene que ver con haber mantenido en manos privadas gran parte del sistema de salud, para no afectar el negocio de la salud privada, que justamente prosperó en pandemia. Así es inevitable que no se pueda realizar un seguimiento centralizado y racional. Y el tema de la vacuna muestra claramente el carácter mercantil del asunto: Hay una batalla feroz por llegar a la vacuna, en la que importa más la velocidad que la efectividad y la protección de las personas. EEUU y Europa ya se han reservado dosis para 5 veces su población total, dejando al resto a la retaguardia. Y a pesar de que en Argentina se votó la ley que da todas las garantías a los laboratorios privados, sin tener que hacerse cargo de las consecuencias, aceptando que los litigios se realicen en tribunales extranjeros, aun así, el enorme negocio genera crisis con el propio gobierno de los Fernández, en la medida en que los laboratorios prefieren guardarse las vacunas. Por eso está claro que el proceso de vacunación se va a demorar más de lo que dice el gobierno. Pero además, con la vacuna no alcanza, y hay que tomar medidas que van contramano de la dirección que ha tomado el gobierno, que ha resuelto una apertura indiscriminada de la actividad económica a costa de la salud de la población, una apertura que empezó mucho antes de que se disponga el paso al Distanciamiento Social.

EF: Otro plano en el que la pandemia parece haber agravado las cosas es el del gatillo fácil y de la violencia represiva del estado…

RDP: Sin dudas. El caso de Facundo es el más emblemático, pero ha habido más de 100 muertos a manos de las fuerzas de seguridad en Pandemia. En La Matanza tenés los casos de Lucas Verón y de Alejandro Espíndola. Y así decenas de casos en los que hemos usado las bancas como una gran tribuna de agitación contra la represión y el gatillo fácil. Del mismo modo que lo hicimos cuando fue la desaparición de Santiago o la masacre de Monte bajo el macrismo. Y el prototipo de esta política represiva es el gobierno de Kicillof, con Berni a la cabeza. Por eso hay que luchar por la disolución de la bonaerense y por el Fuera Berni. Ese reclamo está más vigente que nunca porque, además, ese personaje se ha reforzado luego de la rebelión policial a la que se terminaron sometiendo el gobierno nacional y el provincial.

EF: En el terreno laboral muchos sostienen que bajo la pandemia se produjo una flexibilización laboral “de hecho”: ¿Qué opinás de esa interpretación?

RDP: Durante el gobierno macrista los reclamos del FMI y de las patronales giraban alrededor de la reforma laboral y la reforma previsional. La previsional ha tenido una nueva vuelta de tuerca, con la votación “en espejo” con el aborto legal de la nueva f´órmula jubilatoria. La reforma laboral, en cambio, no aparece como reclamo central de las patronales porque todo un sector de la burguesía y sus voceros periodísticos consideran que, como no se cansa de repetir por ejemplo Carlos Pagni, “se ha dado de hecho”. Este año todos los sectores laborales han sido precarizados, se ha despedido masivamente a pesar del decreto antidespidos, que el propio gobierno se encargó de no aplicar, y se han rebajado los salarios con el acuerdo CGT- UIA, bendecido por Alberto.

EF: ¿Cómo juzgan desde el Plenario Sindical Combativo la intervención de las centrales sindicales?

RDP: Han sido absolutamente cómplices. Los únicos sectores que pusieron límites a la ofensiva fueron los que están en manos de direcciones clasistas y combativas, como el caso del SUTNA, que frenó los despidos y las rebajas salariales con luchas muy duras, e impuso un protocolo sanitario completamente estricto que las patronales tuvieron que aceptar y respetar contra su voluntad. E incluso, lograron arrancar una partitaria por encima de la inflación. El Plenario del Sindicalismo Combativo ha desarrollado varias medidas de lucha en protesta contra el ataque a las conquistas obreras y a los salarios, que se coronaron con la masiva marcha que, a instancias del SUTNA, se realizó en Plaza del Congreso contra el nuevo saqueo jubilatorio, el 18 de diciembre. Es decir: No es que no haya habido luchas, las hubo pero sólo allí donde las bases se movilizaron a pesar de las direcciones o dónde tienen peso los sectores sindicales combativos. Por ejemplo, además del SUTNA, los metalúrgicos de Gri Calviño, los textiles, cuya lucha continúa, el Parque de la Costa, Bed Time, La Nirva, la docencia y la docencia universitaria, y tantas otras, en un año que se cierra con el triunfo de la huelga aceitera. O sea que estamos lejos de que no haya habido un reacción, lo que pasa es que ha sido sobre la base del esfuerzo de los sectores no alineados con la burocracia, e incluso con la burocracia haciendo todo lo posible por enterrarlos. Recordemos la enorme lucha de Algodonera Avellaneda, del Grupo Vicentín, que se inició durante el propio proceso de impulso a la “expropiación” por parte del gobierno de los Fernández, que después terminó reculando, y que fue atacada por la burcocracia para desmontarla. Por eso más que nunca, es imprescindible el reagrupamiento clasista, y en nuestra caso, desde la Coordinadora Sindical Clasista, planteamos que el PSC debe ser puesto al servicio de la batalla por un plan de lucha con un paro nacional, y de la recuperación de los sindicatos.

EF: ¿Cuál es la posición del FIT respecto a la reciente reforma jubilatoria?

RDP: Así como combatimos la reforma del macrismo, y seguimos reclamando el desprocesamiento de nuestros compañeros César Arakaki, Daniel Ruiz y Sebastián Romero, perseguidos por dar esa lucha en defensa de nuestros jubilados, combatimos la que lleva hoy adelante el gobierno de Alberto y Cristina. Así como Macri les robó dos trimestres a los jubilados, los Fernández suspendieron la aplicación de la movilidad macrista justo cuando el descontrol de la inflación podía resultar en un aumento jubilatorio. Macri impuso una fórmula en la que pesaba la inflación porque creía que la iba a reducir y, con eso, iba a bajar las jubilaciones como exige el FMI. Ahora los Fernández se han ahorrado suspendiendo la movilidad $ 137 mil millones: ¡Mil millones de dólares que no le pagaron a los jubilados! Ahora la nueva fórmula combina la evolución de los salarios y la de la recaudación, en medio de una pandemia y una recesión tremenda, cuya consecuencia va a ser una rebaja jubilatoria. Además, en caso de que la fórmula arrojara un índice favorable a los jubilados por encima de la inflación, pone un techo del 3 % del aumento de la recaudación anual. Por eso nos opusimos y planteamos un dictámen propio.

EF: ¿Y que plantea el dictamen del FIT?

RDP: Mirá, lo fundamental es que la política que el FMI le impone a los sucesivos gobiernos apunta a reemplazar las jubilaciones atadas a los salarios por una asignación a la vejez, una suma que rompe con el concepto de la jubilación cómo lo que es: Un salario diferido. Nosotros seguimos planteando el 82 % móvil, que se puede pagar si se devuelven los recursos que los gobiernos saquearon de las cajas, se reponen los niveles de aportes patronales que el menemismo rebajó y nunca fueron repuestos, se termina con todas las exenciones a los aportes patronales que crecieron más que nunca bajo la pandemia, y con el trabajo en negro y los pagos salariales no remunerativos que son otro mecanismo de saqueo de las cajas.

EF: Fuiste diputada nacional hasta el día anterior a la sesión que dio media sanción del proyecto de aborto legal, fuiste la Cuarta Firmante del proyecto de 2018, tuviste un protagonismo decisivo en esta lucha del movimiento de mujeres: ¿Qué sentiste al no poder participar de esa sesión histórica?

RDP: Bueno justo me tocó rotar la banca, según los acuerdos que tenemos en el FIT, el 10 de diciembre, pero el 9 pude participar de la Comisión, firmar el dictámen y defender nuestra posición. Para nosotros las bancas no son escalones de una carrera personal, sino puestos de lucha. Creo que estos años de nuestra participación como Partido Obrero en el FIT han sido años de una intensa agitación revolucionaria, con momentos destacados como la lucha por el decreto antidespidos, contra el dietazo y contra el saqueo jubilatorio bajo el macrismo, la lucha por pago de los bonos a los ex trabajadores de YPF durante el kirchnerismo, y por supuesto nuestra intervención en la lucha por el aborto legal. Pero tanto Néstor Pitrola, como Soledad Sosa o Pablo López, y luego yo, actuamos al servicio de la política que se resuelve colectivamente en nuestro partido y en el FIT, y nos ha tocado atravesar batallas sistemáticas contra los bloques patronales del kirchnerismo, del macrismo y ahora del FDT con los Fernández. Creo que hemos cumplido con nuestro compromiso como partido y como militantes, de poner las bancas al servicio de las luchas de la clase trabajadora, y de la agitación y la propaganda por lo que consideramos la única salida capaz de resolver los gravísimos problemas que afronta la humanidad: El gobierno de los trabajadores en la perspectiva de la construcción de la sociedad socialista.

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