El 30 de mayo la empresa estatal cubana ETECSA dispuso un incremento de los precios a la telefonía móvil y de internet que llega hasta el 10000%. Desde la emblemática Universidad de La Habana, uno de los bastiones de la revolución del ’59, la respuesta de los estudiantes ha sido la huelga que, desde entonces, se ha ido extendiendo a las universidades de todo el país.
Por Comunistas de Cuba/
¡Estudiantes, artistas y trabajadores contra el tarifazo!
“Hace aproximadamente noventa años Antonio Guiteras, nacionalizaba la empresa eléctrica y de telefonía para beneficio del pueblo cubano. De su pasado de gloria solo nos recordamos a cada momento por una destartalada termoeléctrica. Hoy escuchando la Mesa Redonda pienso ¿para esto murió Guiteras? Para que nos metería un tarifazo al mismo estilo de las recomendaciones del FMI; hace en los países que el noticiero tanto le gusta criticar. -Vergüenza contra dinero- dijo Chibás y decididamente eso es lo que faltó hoy en cada palabras de ese programa televisivo. Porque las nuevas medidas profundizan más el clásico y por ende la discriminación social. No es la gente que se van alejando de la Revolución es ella misma quien los expulsan o devora como Saturno a sus hijos. Vergüenza, vergüenza y más vergüenza”.
Estas palabras son del cineasta cubano Yasmani Castro -publicadas en su perfil de Facebook-, quien dista de ser un comunista, pero retrata a la perfección no solo el sentir de las mayorías en Cuba, sino también la traición de la burocracia dirigente cubana a la clase trabajadora.
Obviamente, Yasmani Castro se está refiriendo al tarifazo que el gobierno cubano ha aplicado recientemente en el sector de las comunicaciones elevando a precios impagables el deteriorado servicio de internet. Pareciera que el gobierno cubano llevase adelante intencionalmente la destrucción gradual de los servicios estatales, ya sea demostrando ineficiencia o encarecimientos irracionales e insensibles, para así, como ya sucedió en América Latina, dar posteriormente paso a la privatización. Ante la situación calamitosa que viven los servicios públicos cubanos la propuesta de privatizar sería muy bien acogida por un amplio sector de la población que de hecho, ya lo pide. A este reclamo de privatización se une sutilmente la prensa privada opositora quien insiste en que ETECSA detenta el monopolio de las comunicaciones. Es decir, reclaman que haya otras empresas de las comunicaciones, obviamente, privadas.
Aunque el gobierno cubano no estuviera llevando a cabo la típica política neoliberal de desmantelar o presentar como ineficiente al Estado para después privatizar -esto sucedió en toda América Latina-, lo cierto es que el tarifazo, como mismo lo dice Yasmani Castro está hecho “al mismo estilo de las recomendaciones del FMI”. Estas son políticas económicas que el gobierno cubano viene aplicando indeteniblemente desde enero de 2020 cuando arrancó con la Tarea Ordenamiento. Desde 2020 no existe casi ninguna medida a favor de la clase trabajadora cubana. Todo lo contrario: es recorte de beneficios sociales, aumento de precios en el sector público y represión. Cuando se les cuestiona, la culpa la tiene el bloqueo yanqui o la contrarrevolución, si es mediante protestas.
Respecto a las protestas: coincide que justo cuando se anuncia el tarifazo ya venían sucediendo en Bayamo dos noches consecutivas de protestas por los largos cortes de electricidad y desabastecimiento. El tarifazo sirvió como cortina de humo para no centrarse en las protestas de la incendiaria Bayamo.
Por si fuera poco, el descontento por el tarifazo movilizó al punto de que las burocratizadas direcciones de la Federación Estudiantil Universitaria y la Unión de Jóvenes Comunistas de la Universidad Tecnológica de La Habana -antigua CUJAE- se vieran forzadas a escuchar y emitir un desafiante comunicado. Básicamente, los estudiantes de la CUJAE emitieron sus criterios apoyados no solo en el descontento, sino partiendo también del conocimiento devenido por ser estudiantes de comunicaciones. Ellos evidenciaron que todas las explicaciones tecnológicas dadas por ETECSA son puras excusas para aplicar un tarifazo. Obviamente, no se puede esperar de ese comunicado una condena abierta a la burocracia dirigente porque, como sucede en muchos casos, no es más que la misma burocracia forzada por sus bases. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que siempre bajo los regímenes autoritarios el estudiantado ha jugado un papel decisivo.
El problema que tiene el gobierno cubano es que ante el desabastecimiento y el hambre, se mezcla la poca legitimidad política, la represión y las políticas de corte neoliberal. Cuba atraviesa por el momento más crítico de todo su proceso posterior a 1959. Hoy el intento de implantación del modelo capitalista chino falla porque la burocracia cubana no logra insertarse en el sistema capitalista internacional. Para ello tendrá que aplicar con mayor rigor el modelo chino, es decir, pasarse abiertamente al capitalismo y renunciar a su alianza con Rusia y China. Hoy el gobierno cubano subsiste gracias al apoyo del neozarista Putin. El turismo lleva dos años cayendo, China ha ido retirando apoyos económicos y las empresas extranjeras se retiran. El apoyo ruso no es suficiente. Putin pasa por un momento de crisis económica: tiene que recuperarse de una guerra más larga de lo esperado.
Desgraciadamente, a nivel internacional sigue existiendo una patética izquierda que continúa justificando cualquier medida tomada por el gobierno cubano, o al menos, burlándose y desacreditando a quienes protestan. Van entre la ingenuidad algunos, el oportunismo otros y el cinismo la mayoría. No faltan quienes todavía dentro de esta camarilla subsidiaria de la burocracia cubana se dicen trotskistas, cuando en realidad la inmensa mayoría del trotskismo ha cerrado filas con la clase trabajadora. El mismo día de las protestas del 11J la primera voz socialista que se levantó exigiendo la liberación de los trabajadores presos fueron los trotskistas. La lista de acciones de los trotskistas exigiendo la liberación de los detenidos en las protestas contra el hambre -sí: hambre es lo que sufre hoy la clase trabajadora cubana, hambre impuesta por el canelato- llevaría a escribir otro artículo. Los trotskismos además exigen que la clase trabajadora cubana tenga derecho a protestar y organizarse, que caiga la censura y desde las mayorías populares emerjan agrupaciones socialistas sin el temor a ser reprimidas. La izquierda que hoy apoye al gobierno cubano y desacredite a las protestas y a quienes se oponen al tarifazo, la izquierda que justifica las medidas neoliberales está en la misma tumba que el estalinismo. Después no sabrán qué decirle a sus militantes y regresarán llorando a sus sedes vacías, repletas de folletos sobre una Cuba que no existe. Los marxismos revolucionarios de hoy son los que denuncian la represión y las medidas neoliberales aplicadas por el gobierno cubano contra la clase trabajadora. Los otros, los que de una manera u otra se alinean con la burocracia cubana son tan reaccionarios como la derecha mayamera. Ellos ayudan a que aumente en la juventud cubana el descreimiento en una salida socialista. La clase trabajadora no está resistiendo a los ataques del imperialismo yanqui: simplemente sobrevive. Ya hoy es difícil definir qué está resultando más nocivo en la familia trabajadora cubana: si los impactos del bloqueo yanqui o las medidas neoliberales del canelato. Sobre el mediocre Ceacescu tropical caerá el desprecio de la clase trabajadora. Mañana nos preguntaremos todos cómo pudo ser que Cuba soportara vivir bajo un gobierno como el de Díaz-Canel.
Revolución o contrarrevolución: revolución socialista que conduzca a los trabajadores al poder, es la única solución para terminar con los paquetazos. La clase trabajadora no se recortará a sí misma, en cambio, los burócratas pro capitalistas recortarán lo necesario para poder seguir teniendo sus altos niveles de vida. Revolución socialista para evitar que caiga sobre Cuba un gobierno tutelado desde Estados Unidos. Revolución es la única salida.
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