Incendios en el Delta: Las fronteras del fuego

Para trazar el mapa de los incendios en Argentina desde mediados de los noventa hasta la fecha alcanza con un simple ejercicio: seguir el desplazamiento de las fronteras del agronegocio. Si por el contrario se busca trazar el mapa del agronegocio en ese mismo período, alcanza con realizar el ejercicio inverso: Seguir el desplazamiento de las fronteras del fuego. Una frontera es la misma que la otra y este año el avance de los límites acabó al fin por alcanzar a las islas del Delta del Paraná: con cerca de 260 mil hectáreas quemadas es la zona del país más afectada por las llamas en lo que va de 2020. Detrás, el negocio ganadero.  

Por Redacción/

La soja y las vacas

Ningún isleño del Delta Superior y Medio desconoce que los fuegos comenzaron a hacerse frecuentes en los humedales cuando las vacas llegaron al lugar ¿Culpa de las vacas? Culpa de la soja, que ya consolidada a inicios de este siglo, amplió sus fronteras para quedarse con el territorio que antes era de las vacas. Tras la reconversión de grandes empresarios ganaderos en sojeros, o la compra de unos por los otros, o las dos cosas en simultáneo o a la inversa, en fin, tras alguna de todas las variantes que ofrece la propiedad agropecuaria, las tierras que servían para el ganado se fueron pintando del monótono color de la soja.

Claro que a ningún empresario se le cruzó por la cabeza dejar a sus vacas en libertad. Había que buscar entonces un nuevo destino para el ganado y las islas del Delta aparecieron como un horizonte potable por las condiciones de sus tierras, con humedales atractivos para el pastoreo. Ahora, décadas después, algunos empresarios se dieron cuenta de que en el Delta también puede haber inundaciones, y se desligan de la responsabilidad de los incendios asegurando que allí ya no quedan tantas vacas, puesto que las probabilidades de que se ahoguen en inundaciones hicieron que la actividad no fuera tan productiva como en principio se podía creer.

Ganadería en el Delta entrerriano. Imagen: INTA

Sin embargo, las vacas siguen allí. Menos que antes, pocas, muchas, allí están y detrás de ellas sus dueños. Hace unas semanas, el diputado nacional de Santa Fe por el Frente de Todos, Marcos Cleri, presentó en el Juzgado Federal N°2 de Paraná, Entre Ríos, provincia en la que se produjo la mayor parte de los incendios, una lista entregada por el SENASA donde se indica que, hasta marzo de este año, solo en el Municipio entrerriano de Victoria había 229 productores ganaderos propietarios de entre 200 y 1.700 cabezas de ganado cada uno.

La cosa se complicó cuando, en el listado entregado por SENASA, aparecieron por arte de magia, con 533 cabezas bovinas, Carlos, Aldo y Raúl Maiocco ¿Quiénes? Los tres primos del intendente de Victoria, el cambiemita Domingo Maiocco. Entre otras celebridades, también aparecen Roque Fernández, ex presidente del Banco Central, con 554 cabezas o Carlos Garbelino, ex senador del PJ, con 219 cabezas.

Incendios en las islas vistos desde Rosario

De la lista de más de 200 productores hay dos imputados por la Justicia Federal de Entre Ríos, que investiga con bastante poco apuro los orígenes de los incendios. El primero también es una celebridad: Aníbal Román Baggio, con 275 cabezas de ganado, integrante de la familia dueña de la marca de jugos que lleva su apellido. El segundo, Enzo Rómulo Mariani, que declaró 361 cabezas de bovinos, es un nombre más desconocido. Sin embargo, en Rosario saben muy bien de quién se trata.

Usurpaciones que sí

El pasado 23 de septiembre la Municipalidad de Rosario presentó una denuncia penal contra Mariani en el mismo Juzgado Federal de Paraná. Una semana atrás, la Dirección de Recursos Naturales del Gobierno de Entre Ríos había detectado que el empresario comenzaba a realizar movimientos con maquinaria agrícola y a levantar terraplenes en zonas incendiadas de las islas. Por resolución judicial, desde hace meses se encuentra prohibido realizar cualquier tipo de actividad en las islas y el municipio de Rosario, con material fotográfico probatorio, decidió realizar la denuncia. ¿Por qué Rosario intervino en el marco de una actividad que se produjo en territorio entrerriano? Para responder a esta pregunta hay que remontarse a más de medio siglo atrás.

La retroexcavadora de Mariani levantando terraplén en tierra quemada. Imagen aportada a la Justicia por el Municipio de Rosario

En el año 1948 el rosarino Carlos Deliot, lo que comúnmente se conoce como un “filántropo”, donó a su ciudad 2.204 hectáreas de su propiedad en la Isla Charigüe, que se encuentra frente a Rosario pero en territorio de la provincia de Entre Ríos. Desde entonces y hasta hace pocos años la actividad del municipio en la zona donada fue casi nula. Recién en agosto de 2013 la intendencia conformó la Comisión Multisectorial “Legado Deliot” con el objetivo de “establecer las estrategias para producir un proceso de secuencia de acciones que permitan consolidar el uso sostenible del espacio territorial de los predios”, según se lee en el decreto de creación de la Comisión. Entonces, se iniciaron trabajos de recuperación del lugar y al día de hoy se encuentra establecida la “Reserva de Los Tres Cerros” en 600 hectáreas del “Legado”.

Pero ya era tarde. En otras 800 de las 2.204 hectáreas Mariani había metido la mano tiempo atrás, construyéndose una casa, pileta, trayendo ganado para engorde y hasta levantando terraplenes que bloquearon los arroyos Paranacito, Los amores y De La Cruz, al que finalmente consiguió dejar sin agua, según denunció en 2009 la organización “El Paraná no se toca”.

Reserva Los Tres Cerros. Imagen: Municipio de Rosario

No contento con esto, en 2018 el empresario tomó la decisión de asumirse como un usurpador con todas las letras y presentó en la Justicia entrerriana un reclamo para que se lo reconozca como el legítimo dueño de las tierras que ocupa por el solo hecho de vivir allí hace años. Hasta el día de hoy, mientras Mariani es acusado de quemar las islas y levantar terraplenes sobre ella, los terrenos continúan en disputa judicial.

La Multisectorial por los Humedales exigió la “inmediata devolución de las 800 hectáreas usurpadas”, aunque, se sabe, en Argentina hay usurpaciones que merecen orden de desalojo y otras que no

Este miércoles la Multisectorial por los Humedales realizó un escrache al empresario en las puertas de la guardería náutica Henry Morgan, que también es de su propiedad. La organización reclamó “castigo penal efectivo e inmediato por atentar contra el ecosistema y la salud de millones de habitantes” y que la Municipalidad de Rosario declare “persona no grata” a Mariani. Además, pidieron la “revocación de las habilitaciones municipales de sus emprendimientos”: el ganadero / náutico es propietario también de una estación de servicios terrestre, otra náutica, un bar y un salón de eventos. Por último, la Multisectorial exigió la “inmediata devolución de las 800 hectáreas usurpadas”, aunque, se sabe, en Argentina hay usurpaciones que merecen orden de desalojo y otras que no.

Sin fronteras

El Río Paraná atraviesa desde principios de 2020 la bajante más profunda de los últimos cincuenta años. Las imágenes del río vacío, casi como un desierto, impactan a cualquiera que alguna vez haya navegado sus aguas. Como es obvio, la bajante y la sequía cumplen un rol determinante en el avance de los incendios, sin embargo, no se trata de un factor meramente climático o azaroso.

El año pasado, cuando los principales medios televisivos mostraban – mucho más de lo que ahora muestran las imágenes del Delta – las terribles postales de los incendios en la Amazonia brasilera, los especialistas ya advertían que las llamas tendrían consecuencias en toda la región y producirían grandes sequías. El Paraná, decían los expertos, sería uno de las más afectadas por la ausencia de lluvias. Allá, en Brasil, también hay más que el clima detrás de los incendios.

El Paraná desierto. El río atraviesa a peor bajante en 50 años.

En agosto de 2019, en plena crisis por los incendios, Ricardo Galvão, entonces director del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil, fue despedido de su cargo luego de enfrentarse a Bolsonaro por publicar datos oficiales que exponían la relación entre la actividad agropecuaria y los incendios. Los datos del Instituto mostraban que, de enero a julio del año pasado, 2.255 kilómetros cuadrados habían sido deforestados en la zona de la Amazonia, lo que significaba un aumento del 278 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2018.

Como se sabe, en la Amazonia brasilera hay selvas y los árboles, como al parecer toda forma de vida, se presentan como un obstáculo para la empresa agropecuaria. Así, antes de quemar el terreno para abrirlo a la explotación agrícola o ganadera, en el Amazonas es necesario un requisito previo: talar los bosques. Los datos publicados por Galvão demostraban que la mayor parte de los incendios se habían producido en terrenos que ya habían sido deforestados previamente.

Ahora, no solo la Amazonia vuelve a ser víctima de las llamas sino que los incendios también han avanzado sobre El Pantanal, el mayor bioma de humedales del mundo. En Argentina, los especialistas advierten que la situación del Paraná no va a mejorar en el corto plazo, y que las lluvias necesarias recién volverían a nuestros humedales pasado el verano próximo. El “ecocidio”, como lo llaman los ambientalistas, traspasa las fronteras del agronegocio y del fuego tan rápido como el capital.

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