«Mis nietas están en Gaza y no se si están vivas», por Pauline T.

Pauline T. es libanesa, llegó a la Argentina hace décadas. Sus nietas y su yerno son palestinos y se encuentran en el Norte de Gaza. Su hija, también palestina, espera a su esposo y a sus hijas al otro lado del Paso de Rafah, que separa a Gaza de Egipto. Hace casi dos semanas que no tienen noticias de ellos.

Por Pauline T. desde Bariloche/

Mi hija, mis nietas de 9 y 12 años y su papá son palestinas. Durante muchos años luché para poder traer a mi hija a la Argentina hasta que lo logré el año pasado. Tuve mucha ayuda de mi colectividad libanesa, de mi pueblo, de mi gente de acá de Bariloche.

Luché mucho en la Cancillería, porque me complicaban todo, y tuve que viajar muchas veces a Buenos Aires, pasar días y días y días allá yendo de Cancillería a Derechos Humanos, y de Derechos Humanos a ACNUR.

Mi hija vino y después de un par de meses viajó para poder traer a su familia. Fue con tiempo porque allá también hay una burocracia como acá. Las nenas al terminar el año del colegio iban a cruzar desde Gaza junto con su papá la frontera de Egipto.

Mi hija está varada en Egipto, esperando. Mis nietas y su papá en este momento siguen en el norte de Gaza, entre el más de un millón de desplazados por la invasión israelí.

No damos el lugar en el que están para que el estado de Israel no los secuestre, los torture o lo mate como está pasando. Los sionistas bombardearon la casa de mi yerno y asesinado a 8 familiares suyos. Ellos mandan drones y si hay una oportunidad para mandar un mensaje de texto Israel ataca las casas. 24 horas del día controlan todos los teléfonos, todos los mensajes que salen y entran.

El año pasado los medios de Bariloche me ayudaron para poder traer a mi hija. Hoy, ningún medio viene, porque saben que voy a hablar contra el sionismo, a repudiar al estado de Israel. Y no creo que no quieran entrevistarme, no los dejan hacerlo, estoy segura. Ahora sólo he tenido el auxilio del Dr. Jalil tratando de guiarme en las cosas burocráticas que hay que hacer.

El 24 de noviembre hicimos una marcha con mis vecinos y organizaciones de izquierda en el Centro Cívico. Cuando terminó seis personas, un grupo de dos turistas israelíes y cuatro porteños, nos amenazaron de muerte: “Yo soy argentino pero soy israelí” me dijo uno de ellos, un chico de unos 25 años. “A nosotros nos preparan para matar”, completó. Es creer o reventar…

Me sacaron fotos y yo tenía la remera con la foto de mis nietas. Ahora tengo miedo por ellas y no quiero difundir su foto. Por supuesto hice la denuncia pero no he tenido ninguna novedad.

Estoy tratando de que intervenga el gobierno argentino. He llamado varias veces a ACNUR y no me contestan. He presentado una carta pidiendo Visa para que salgan y no he tenido respuesta. Hace poco salió un aviso diciendo que podíamos traer a nuestros familiares, pero acá me dan una respuesta que no es coherente. Pedí que el nombre de mis nietas y de mi yerno esté en el paso de Rafah para que puedan salir, pero acá no te dan respuestas. Realmente es una burla desde la Cancillería argentina. Yo conozco más cosas que la propia Cancillería.

Hay mucha discriminación, hay mucho racismo. Yo soy libanesa y luché cuando llegué a Argentina, sufrí la discriminación, y hoy mis nietas están siendo víctimas. Rogué a la Cancillería argentina “por favor ayúdenme, necesito sacar a mis nietas y a su papá de Gaza”, pero como dije se pasan la pelota con migraciones. Se cruzan malas informaciones. No tengo ninguna respuesta.

La gente no sabe lo que es el sionismo. Palestina, Líbano, Siria, el apoyo sionista al genocidio armenio, esto empezó hace mucho tiempo, décadas, un siglo. La gente no sabe la historia del inmigrante, por qué escapamos, por qué nos refugiamos. ¡Hay que decir basta al sionismo! ¡Basta de islamofobia! ¡Basta de atacar al mundo árabe!

Digo basta en nombre de mi pueblo, en nombre de mis nietas. En este momento mis nietas están sufriendo como todos los niños de Gaza. Y no sabemos nada de ellas. No doy nombres para protegerlas. Yo no tengo miedo porque soy solamente una madre y abuela que quiere traer a sus nietas a Argentina para que vivan en paz y en libertad, como cualquier niño.

Lo qué más me duele es que acá, porque en otros lugares hay una gran solidaridad con el pueblo palestino, la gente mira para otro lado. Mi hija está devastada, sola en Egipto, yo estoy acá, estamos partidas en dos.

Realmente estoy muy agotada, sin dormir, no puedo trabajar, no puedo concentrarme, porque hace más de 15 días no tengo noticias de mis nietas.

Cada minuto que pasa me voy quedando sin aire, porque no se nada de ellas. No sabemos si están vivas, no sabemos si están muertas.

Yo me estoy muriendo día a día por no saber nada de ellas, mi hija también.

No puedo hablar porque cuando hablo lloro.

Tengo angustia, ira, bronca, enojo ante el mundo.

No es justo lo que están haciendo. No es justo.