Lorena Pereira, trabajadora de la fábrica recuperada La Nirva: “Con la lucha todo se puede”

Después de pasar todo el 2020 en conflicto con la empresa, los trabajadores de la fábrica de alfajores La Nirva de Lomas del Mirador consiguieron ser reconocidos como cooperativa el pasado 13 de noviembre. Ahora, en diálogo con Estación Finlandia, Lorena Pereira, trabajadora de la planta que fabrica el famoso alfajor Grandote, realiza un primer balance del mes de trabajo cooperativo que incluyó el ataque de una patota de la patronal. Además, Pereira recupera algunos de los principales momentos del proceso de lucha y deja mensajes para aquellos trabajadores que se encuentran en situaciones similares.

Por Redacción /

Estación Finlandia: ¿Cuál es el balance de este primer mes de trabajo en cooperativa?

Lorena Pereira: Es muy positivo. Al principio tal vez nos costó afianzarnos como grupo, con la costumbre de siempre trabajar bajo patrón esperábamos que alguien venga y nos dijera qué hacer, en ese sentido costó un poco, pero después nos fuimos acomodando. Tenemos todas las áreas cubiertas y hacemos todo. Es difícil porque el país en general está complicado, no es una buena temporada para nosotros, pero haciendo lo que sabemos hacer vamos a salir adelante y las perspectivas a futuro son buenas. La empresa siempre trabajó bien, de los 21 años que tengo acá el único altibajo que tuvimos fue cuando se produjo el cambio de dueño, no porque el producto no rindiera.

E.F: ¿Ahí comenzaron los problemas? ¿Con el cambio de dueño?

L.P: Sí, el proceso empieza en 2017 cuando los dueños anteriores vendieron la empresa a Matías Pérez Paradiso. En ese momento éramos 120 personas, ahora en la cooperativa quedamos 65 porque ahí empezaron los despidos, se dejó de generar trabajo y hasta llegó un punto en el que nos cortaban el gas y la luz. Nosotros nos presentábamos igual, pero fueron pasando los meses y cada vez hacíamos menos producción, hasta que el año pasado directamente empezó a dejar de pagarnos, o nos pagaba 3 mil o 5 mil pesos cada quince días.

E.F: Eso desembocó en el conflicto…

L.P: Ahí empezaron las suspensiones, en ese tiempo nos presentábamos igual en la puerta y hacíamos protestas, él venía, nos daba 5 mil o 10 mil pesos y entrábamos. Yo estoy hace 21 años en la empresa y con los dueños anteriores nunca nos había pasado esto, por lo que ni sabíamos lo que era parar por algo. Con esa inexperiencia él nos prometía cosas y entrábamos a trabajar, hasta que pasaron varios meses sin pagar y tuvimos que plantarnos, las agrupaciones de izquierda se acercaron, nos empezaron a apoyar, a dar fuerza… todo esto con la pandemia en el medio, estábamos en la calle y la falta de trabajo te empuja a seguir la lucha, no teníamos otra cosa, somos compañeros de muchos años por lo que conseguir otro trabajo estable no se puede: era pelearla o pelearla.

“Un día dijimos ‘tenemos que comer, tenemos que hacer alfajores’, cada cual se puso en su lugar y el alfajor salió, o sea que a una empresa la manejan los operarios”

E.F: Y decidieron entrar a la fábrica…

L.P: Iniciamos con la asamblea permanente para entrar a la fábrica y cuidar que no se llevaran las máquinas. Ante un aviso de los vecinos de que se las estaban llevando, nos presentamos, nos plantamos y con la asamblea permanente ingresamos. Una vez adentro hicimos guardias y turnos hasta que finalmente conseguimos la cooperativa.

E.F: ¿Cómo fue ese momento?

L.P: Nosotros un día dijimos “tenemos que comer, tenemos que hacer alfajores”, cada cual se puso en su lugar y el alfajor salió, o sea que a una empresa la manejan los operarios. Hay que ser conscientes, armarse bien y unirse, el que está en conflicto que sepa que con lucha todo se puede. No es fácil porque a veces uno se encuentra con que no sabe qué hacer, pero siempre aparece gente a apoyarte, a nosotros cada vez que algo se nos presenta están apoyándonos.

E.F: ¿Qué consejo se pude dar desde su experiencia?

L.P: A todos los que están en conflicto les decimos que sigan, que la peleen porque son nuestros derechos. A veces uno no quiere correr riesgos, pero hay que pelearla y unirse entre compañeros, la lucha es la que lleva a que te escuchen, a que sepan que vos tenés tus derechos y a hacerlos valer. Que sepan que se puede salir adelante y que si nos necesitan vamos a ir a donde haya una lucha y nos tengamos que presentar, que cuenten con nosotros.

E.F: En este mes que pasó sufrieron un episodio con una patota que ingresó a la fábrica ¿cómo fue eso?

L.P: Sí, cuando Pérez Paradiso se enteró de que nos habían reconocido como cooperativa mandó una patota que ingresó una noche y tuvimos que entrar. Los sacamos y hasta ahora no tuvimos más novedades. También hay que recordar que hoy por hoy llegamos a catorce meses de sueldos adeudados, sin ayuda del gobierno porque este señor presentaba la declaración jurada en ANSES, por eso no tenemos beneficios ni de IFE, ni de AUH, ni de nada. Él ponía que cobramos 70 mil pesos, pero la pasamos muy mal todo este tiempo.

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