Sebastián Romero: “Me tienen preso para escarmentar a la clase trabajadora”

A días de cumplirse un año de su detención en Uruguay, entrevistamos al preso político Sebastián Romero, encarcelado por manifestarse junto a centenares de miles de trabajadores, contra la reforma previsional del macrismo. Preso político ahora del gobierno de Alberto Fernández, dialogamos sobre su trayectoria política y sindical, las consecuencias políticas de las movilizaciones de diciembre de 2017 y la función perennemente persecutoria del estado burgués sobre las luchas de los trabajadores.  

Por Redacción/

Estación Finlandia: El gobierno de Mauricio Macri trató de estigmatizarte con aquello del “loco del mortero”, y por ejemplo muy pocos saben que eras nada menos que delegado de tus compañeros en la planta de la General Motors de Rosario: ¿Por qué no nos resumís tu trayectoria como militante político y sindical?

Sebastián Romero: Creo que fue en el 2012 donde comencé a ser delegado de la General Motors y ahí empecé a padecer la persecución tanto de la patronal como del sindicato, por justamente hablar con mis compañeros que teníamos que hacer asamblea y decidir nosotros sobre cómo luchar por los sueldos y las condiciones de trabajo. En ese momento el tema era la gran cantidad de lesionados que había por causa de los ritmos de producción, y perseguían a todo aquel que denunciaba a la ART. El que denunciaba cuando volvía lo despedían. Entonces había tanta rabia y bronca que yo me empecé a animar con el apoyo de mis compañeros. Pero yo no estaba en ningún partido político ni tampoco comprendía bien cómo funcionaba el sistema, pero si lo que sabía es que nos teníamos que organizar con mis compañeros en asamblea y ahí decidir cómo defendernos. Ahí conocí a un compañero del Partido Socialista de los Trabadores Unificado con el que comenzamos a charlar, y hoy en día soy militante del PSTU y de la Liga Internacional de los Trabajadores.

EF: ¿Y qué importancia crees que tuvieron aquellas marchas de diciembre del ’17? Muchos las señalan como el inicio de la crisis del gobierno de Macri…

SR: Las marchas del 2017 fueron muy importantes para enfrentar las medidas impopulares de Macri, cómo era la reforma previsional y lo que después iba a ser la reforma laboral, que no se produjo por la crisis política en que entró el macrismo después de esas marchas. Se dice que ese fue el principio del fin del gobierno de Macri y coincido totalmente. Fue una explosión de bronca de la población contra todas las medidas antipopulares del gobierno. Pero también fue un año en lo personal muy importante para mí, más allá de que obviamente hasta el día de hoy sigo padeciendo las consecuencias con mí prisión. Ese año fue muy importante por la lucha que venía llevando en mi barrio con mis vecinos, por las escaleras del barrio que se caían a pedazos, y en la fábrica, porque ese año la General Motors había despedido a 350 compañeros.

EF: Vos fuiste arrestado en Uruguay y extraditado ya bajo el gobierno de Alberto: ¿Hubo algún cambio en la conducta del estado respecto a tu persecución? Recientemente te negaron la excarcelación…

SR: Los trabajadores la única garantía que tenemos de poder obtener justicia es la organización, la movilización, va a ser a través de empezar nosotros a tomar el poder para decidir qué tipo de vida queremos. Acá cambiamos de gobierno y de discurso, pero en la práctica siguen siendo lo mismo y las instituciones siguen igual el servicio de beneficiar y garantizar las riquezas y los intereses de las multinacionales, tal cual lo sigue haciendo el gobierno de Alberto Fernández. No cambió nada, sigo siendo prisionero de un estado que persigue a los trabajadores y criminaliza la protesta.

EF: ¿Y cómo ves el desarrollo de la causa contra vos?

SR: Ahora se están haciendo las audiencias contra mis compañeros Daniel Ruiz, que también es militante del PSTU, y César Arakaki del PO, y la verdad es que audiencia tras audiencia, lunes tras lunes tenemos que bancarnos un juicio que es una farsa, viendo cómo todos los que se sientan ahí como testigos no dan una prueba fehaciente y concreta contra nosotros, sobre la lucha que dimos junto al pueblo contra una reforma empobrecedora. No tienen nada para mostrar, pero los tienen a Dani y a César en el juicio y me tienen a mí preso porque quieren escarmentar al conjunto de la clase trabajadora, demostrarle que si se queja de los planes de ajuste nos van a perseguir, nos van a torturar, nos van a meter presos o incluso nos van a matar, como está pasando ahora en Colombia, que es algo que tenemos que denunciar con toda la fuerza y no tenemos que permitir.

EF: En condiciones muy difíciles, empeoradas por el contexto de la pandemia, y con un total abandono por parte de la burocracia sindical, los trabajadores están librando luchas muy duras: ¿Creés que se va a endurecer la persecución estatal contra los trabajadores que salgan a luchar? ¿Qué les decís a los compañeros que están luchando y que se ven expuestos a las persecuciones?

SR: Fuerza, solidaridad, lucha. Nosotros la herramienta más poderosa que tenemos es nuestra unidad y nuestra fuerza como hermanos de clase. Tenemos que superar a las direcciones que nos están traicionando. Yo entiendo que tenemos que poner en pie la mayor fuerza unitaria para parar está masacre que están haciendo con la clase trabajadora. Yo tengo mucha confianza en la clase obrera organizada con sus métodos de lucha y autodefensa, en que la unidad en la lucha va a triunfar. Porque tenemos que decir que luchar no es un delito, es una necesidad. Si antes nos quedamos en nuestras casas para preservar la vida, ahora tenemos que salir a luchar para defenderla. Hay que terminar con las injusticias que estamos padeciendo no solo por las persecuciones sino también por las muertes que están ocasionando los gobiernos habiendo vacunas en medio de ésta pandemia, permitiendo que nosotros nos muramos mientras hay una vacuna que producimos. Así que fuerza compañeros, que la lucha sigue.

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